Crónica de la crónica del viaje a Madrid de 36 horas

Pensaba escribir un buen tocho de entrada contando cada detalle de mi viaje este fin de semana a Madrid (sí, cada detalle), pero estaba revisando lo que llevaba de entrada (que aún no había terminado) y hasta yo me he dado cuenta de que era excesivamente larga.

Tengo un problema bastante serio, y es que yo soy muy descriptiva. Vale, puede que no sea un problema así a simple vista, pero os aseguro que lo mío lo es. A mí me encanta hablar, hablar y hablar y contar cosas de mi vida a la gente, aunque eso no es del todo cierto, soy muy selectiva con las personas con las que hablo sobre mí (y miradme, escribiendo en un blog cosas sobre mi vida que puede verlo quien quiera, acabo de caer en eso). El caso es que por ejemplo a mi novio se que lo agobio algunas veces, porque si le tengo que contar algo que me ha pasado en menos de 5 minutos en un momento determinado, tardo 20 en contarlo todo con pelos y señales. Me gusta dar detalles, me gusta que la gente entienda bien lo que quiero decir, pero sé que a veces me paso y mucho. Y ahora que puedo escribir en un blog pues me paso más aún.

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