El intento de pizza super chachi que se quedó en eso.

Anoche, al llegar de clase me puse con mis quehaceres estudiantiles, tenía que leerme una ley de Educación del año 2002 que hablaba sobre todo de las grandes deficiencias de la educación de esa época y de todas las cosas que querían hacer para arreglar esa situación (ojo, daban las metas, no los procedimientos, dicen lo que quieren conseguir, luego tú te buscas la vida para llegar a eso).

Total, que estando ocupada delante del ordenador, intentando que se me fuera la mano lo menos posible hacia el ratón y este hacia otra pestañita de Safari, empezó a subir desde la cocina un olorcito que normalmente suele haber los fines de semana. Mi madre había encendido el horno para preparar pizza para mis hermanos. Como no, la única pizza ya hecha (me refiero a las famosas del Mercadona que se meten en el horno o en el microondas y ríase usted de Telepizza bien a gusto) era para los peques, así que decido que ya es hora de hacer una de mis famosas pizzas, elaboradas por mí, que suelo hacerlas los fines de semana cuando ceno con Cardemm porque, aunque la base sea más pequeña que las otras, acaba llenando el doble, pero anoche quería pizza porque mi estómago me lo suplicaba y punto.

En el momento en que di por finalizada mi lectura, bajé a la cocina dispuesta a preparar mi pizza. Encendí el horno para que se fuese calentando y saqué lo principal para comenzar con la preparación: una base de pizza del congelador. Tenía decidido que iba a pasar del tomate para la base así que, como ya tengo por costumbre, cogí un brick de nata y eché la mitad sobre la pizza (brick pequeño, pequeño).

Decidí darle un poquito más de sabor a esa base y le eché un poco de salsa barbacoa (también la famosa del Mercadona). Me dispuse a abrir el frigorífico en busca de jamón cocido, pepinillos, queso rallado (llamadme pesada, pero también del Mercadona) y cualquier cosa que se me cruzase en mi camino, y me llevé la desagradable sorpresa de que no solo no había jamón cocido (ni beicon en su defecto), sino que ni siquiera había queso, de mi queso al menos, pero había uno de marca “noseque” (creo que la marca no era del todo desconocida en esto de los quesos) pero al menos, por suerte, también era para pizzas.

Así que, como no iba a hacer una pizza sólo con pepinillos y queso (sí, sí, pepinillos sí que había) eché mano de unos ingredientes que hace mucho que no uso en la elaboración de pizzas porque acabé hartándome, tales como atún y maíz (que sí que me gustan en las pizzas, pero no en las que hago yo, porque siempre termino pasándome bastante con las cantidades). Así que le quité el aceite al atún (siempre sin aceite, que si no luego las pizzas salen super pringosas) y lo eché en la base junto al maíz, después corté unos cuantos pepinillos en trozos pequeños y le eché suficiente o bastante o demasiado queso por encima, y para terminar espolvoreé un poquito de orégano por encima de esa mezcla. Y me dispuse a meter la pizza en el horno.

[[Ahora voy a ser como los famosos cocineros de la tele que aprovechan cualquier espacio televisivo en el que no tienen que cocinar para hablar de otros temas.]]
Y mientras esperaba a que la pizza se hiciese a sus anchas en el horno, estuve recogiendo un poco la cocina como chica ordenada y limpia que soy (y repito, mi habitación no cuenta, siempre diré que es un caos ordenado porque yo sé donde están todas las cosas). El caso es que no sé de dónde ha salido esta faceta ordenada mía, teniendo en cuenta como es el resto de mi familia. Me parece que, al menos conmigo, mis padres hicieron un buen trabajo con mi educación, también puede ser cierto que yo he tenido durante toda mi infancia la influencia de mis abuelos y mi tía, pasaba la mayor parte de mi tiempo con ellos, cosa que les habría hecho un poquito de falta a mis otros hermanos, porque como sigan por ese camino… El caso es que estoy bastante orgullosa de la educación que he recibido y se lo agradezco sobre todo a mis abuelos paternos y a mi tía Gloria. ¿Cómo habría sido yo ahora si me hubiesen educado sólo mis padres? No quiero ni pensarlo, me gustan como están las cosas así.



Bueno, señores, ¿vemos cómo va nuestra pizza? (Sí, sí, mi pizza, pero a que ha quedado guay? ¿A qué os habéis sentido como una parte de todo el proceso de elaboración de mi pizza?)
“¡Oh dios mio! ¿Pero esto qué es? ¿Qué mierda de queso es este? ¡Aaaaaah!”

Sí, señores, el queso, ese queso, el queso cuya finalidad era para pizzas, no había actuado como el resto de quesos normales, fundiéndose, derritiéndose o gratinándose, como querías llamarlo, si no que se había quemado, carbonizado, incluso, y no había pasado ni los 10-15 minutos que suelo dejar las pizzas en el horno. En fin, que como no quería que el queso carbonizado estropease mi pizza, la saqué del horno y el resultado fue este:

Y después de quitar el queso achicharrado y de probar el trozo que falta en la foto comprobé que:

–  el queso que no se había llegado a quemar estaba aceptable, si se le puede llamar así.
–  el maíz, el atún y los pepinillos, como no necesitan mucha parafernalia estaban en condiciones.
–  la base de nata y salsa barbacoa estaba aún poco hecha (la nata necesita más ¿coción? que el tomate).
–  y la base de pizza no voy a decir que estuviese aún cruda, pero sí que le faltaba un buen hervor bien dado, normalmente las suelo dejar entre crujientes y blanditas, la mezcla perfecta.

Por tanto, mi intento de hacer una pizza como las de siempre se quedó en el intento, porque no acabé tan contenta con el resultado como de costumbre. Pero el caso es que yo anoche quería pizza y conseguí hacerme una pizza usando los ingredientes que tenía disponible, como el tipo este de la tele, el de “Behind the musgo”, pues yo igual, solo que yo tuve que buscar dentro de mi armarito-despensa.

Se que ha sido bastante largo e insufrible para ser mi primer post en este recién estrenado blog, pero como nunca había tenido nada de esto tampoco se dónde está el límite.

Pero no os preocupéis, os aseguro que intentaré moderarme en las siguiente publicaciones, además de que os prometo nuevas secciones de cocina, pero esta vez con algunas de mis famosas recetas, tales como recetas relacionadas con arroz o pasta (puedo llamarlas mis especialidades pero prácticamente es lo único que se hace y que me sale bien) o incluso mis famosas galletas con chocolate, tan admiradas por amigos y conocidos o cualquier persona que se pase por mi casa cuando están recién hechas (más de dos días no suelen durar).

Y a parte de secciones de cocina también tendremos, como ya dije, sobre música, cine y cualquier cosa que se me venga a la cabeza.

Mis queridos lectores, hasta otra y ya saben:

Aparquen en segunda fila, por favor.

 

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Solemboom
    Nov 04, 2010 @ 23:17:35

    A mi me ha pasado algo parecido hoy pero con unos montaditos de pringá hechos con pan Bimbo XD
    Siento no alabarte la receta, pero tú ya sabes que a mí el maíz… ¡Pero tengo que probar el pepinillo en pizzas!

    Responder

    • mythbrux
      Nov 04, 2010 @ 23:22:16

      Lo del maíz ha sido extraoficial, no suelo echarle porque prácticamente llegué a aborrecerlo en grandes cantidades, y si que deberías probar el pepinillo en las pizzas, le da un toque como… de pepinillo xD

      Por cierto, no me puedo creer que te lo hayas leido entero. ¿Lo has hecho? ¿Tanto te aburres? xD Te mereces una mención especial y mucho.

      Responder

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